El regatista oceánico debe contemplar al patrocinador como un socio de su proyecto. Un socio al que interesar creando valor diferencial, compromiso social y sostenibilidad, y al que convencer con capacidad de gestión del riesgo, liderazgo y coherencia. Estos atributos son la esencia de la marca personal que conviene crear a los regatistas oceánicos para lograr sus objetivos. El deportista extremo Albert Bosch lo explicó en la primera actividad de la ONO en 2018.

El navegante es el protagonista indiscutible de la competición oceánica, el alma de su equipo y el líder natural de sus proyectos de alta competición, por lo que le es imprescindible la capacidad de gestión profesional de los mismos y la creación de una marca personal sólida y coherente que favorezca la asociación de los patrocinadores.

Este lunes, el deportista y aventurero Albert Bosch explicó a navegantes, técnicos, educadores y comunicadores relacionados con la vela oceánica cómo desarrollar una marca personal y estructurar un proyecto coherente con ella. Lo hizo en la sede de la FNOB en una charla que es la primera actividad en 2018 de la ONO, la Oficina del Navegante Oceánico creada por la FNOB para contribuir a desarrollar estas capacidades entre los navegantes españoles.

Bosch, que está preparando una próxima expedición al Ártico, explicó su dilatada experiencia en el desarrollo de proyectos de deporte extremo, como las maratones, el alpinismo, el Dakar y las expediciones polares. Explicó la importancia de crear valor diferencial, de planificar la comunicación en base a narrar historias emotivas, de entrar de lleno en la sostenibilidad y la responsabilidad social corporativa, y de ser coherente con ello. Insistió en la aproximación al patrocinador como un socio, no como un cliente al que se vende un proyecto; un socio que debe participar en el desarrollo de los valores que expresa la marca personal del navegante que tiene que comprometerse con ella.

El aventurero español, que alcanzó el polo Sur tras una travesía de 52 días, de los que 48 avanzó solo, insistió en la importancia de la gestión del riesgo, en la buena organización del equipo y en el desarrollo de una actitud de liderazgo como base del éxito de los proyectos.

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