Denis Horeau en la sede del AMSA en Canberra.

Denis Horeau en la sede del AMSA en Canberra.

03/02/10 Barcelona World Race

Denis Horeau, director de la regata, y Pere Sarquella, director de operaciones, han viajado a Australia y Nueva Zelanda para organizar los dispositivos de seguridad con los servicios de salvamento de ambos países en las zonas del Gran Sur que atraviesa la Barcelona World Race. A finales de febrero, Horeau viajará a Chile y Argentina para completar la planificación del seguimiento de los barcos y las posibles acciones de salvamento en las zonas más peligrosas para la navegación del planeta.

Planificando la seguridad en el Gran Sur

“La Antártida por estribor” es una frase de connotaciones míticas que expresa perfectamente lo inhóspito de las zonas que atraviesan los barcos de una regata alrededor del mundo como la Barcelona World Race en cuanto éstos se adentran en el denominado Gran Sur, la zona marítima más dura de la Tierra. Es la más dura no sólo meteorológicamente a causa del azote de los 40 Rugientes y los 50 Bramadores, sino también desde el punto de vista psicológico ya que en la circunnavegación del hemisferio austral los regatistas navegarán por las zonas más alejadas de tierra del planeta. 

Esta circunstancia hace que la organización de una vuelta al mundo ponga especial énfasis en organizar la logística de seguimiento de los barcos y la de los posibles operaciones de emergencia que se puedan dar durante la regata en estas zonas. La historia de las vueltas al mundo demuestra la importancia que los centros de salvamento de Australia, Nueva Zelanda y Chile han tenido en múltiples operaciones de rescate de regatistas oceánicos que, por diversas causas, habían naufragado o cuyos barcos se habían quedado sin capacidad para navegar por sus propios medios. 

Un viaje sin precedentes

Por este motivo, y en un primer paso para organizar adecuadamente la seguridad de la regata, Denis Horeau, director deportivo de la Barcelona World Race y Pere Sarquella, su director de operaciones, han viajado a Australia y Nueva Zelanda para visitar las sedes de los centros de salvamento marítimo de cada país. En Canberra visitaron el cuartel general del Australian Maritime Safety Authority (AMSA) y en Wellington el Rescue Coordination Centre (RCCNZ), entidad que depende de la Maritime New Zealand. 

Se trata de un viaje insólito que marca un hito en las relaciones de la organización de una regata alrededor del mundo con los centros de salvamento de las zonas marítimas que ésta atraviesa. Según Denis Horeau, ésta es en primer lugar una acción de reconocimiento muy importante: “Es la primera vez que los organizadores de una regata alrededor del mundo viajamos a visitar estos centros de salvamento. En primer lugar hemos querido darles las gracias; mostrarles nuestra gratitud por la cantidad de vidas que han salvado desde que comenzaron sus operaciones y por lo mucho que nos han ayudado desde el comienzo de las vueltas al mundo”. 

Tras este contacto personalizado, el segundo gran motivo del viaje era coordinar las acciones de seguimiento de la flota por las inmensas zonas del océano que están bajo la vigilancia de ambos centros. Es importante determinar el sistema de trabajo y de comunicación durante la regata y de definir las funciones de la organización y de cada centro. Esta labor requiere en primer lugar el máximo intercambio de información. “Hemos acordado que les proporcionaríamos la máxima información de cada equipo - afirma Pere Sarquella - No sólo los datos técnicos de cada barco, también los detalles de todos los sistemas de comunicación a bordo y sus códigos de identificación y los datos personales y médicos de cada navegante”. 

En el AMSA australiano, Denis Horeau y Pere Sarquella fueron recibidos por Christine MacMillan, la directora del centro, quien se mostró muy satisfecha con la visita. El AMSA posee una de las más modernas instalaciones del mundo para el seguimiento de los barcos desde que éstos entran en la zona marítima de su responsabilidad, una enorme extensión de océano que va desde aproximadamente unas 250 millas al este de las Keguelen hasta  el meridiano 160º E que divide aproximadamente por la mitad el mar de Tasmania y a partir del cual comienza la zona de actuación neocelandesa. Es un área por la que los barcos de la Barcelona World Race recorrerán alrededor de 3.500 millas (casi 6.500 km) y soportarán las más duras condiciones de mar, viento, frío y cansancio. 

Total colaboración tecnológica

El éxito de la cooperación entre la regata y los centros de salvamento tiene una vertiente tecnológica fundamental. A este respecto los técnicos australianos van a incorporar a su programa informático los datos del tracking de los barcos que la Barcelona World Race obtendrá en cada momento vía satélite. “Los técnicos australianos han solicitado recibir la información del tracking y lo van a aplicar a su sistema de seguimiento - explica Pere Sarquella -. De este modo, en cuanto surja una incidencia de cualquier tipo que obligue a los navegantes a disparar sus balizas de emergencia, el conocimiento mutuo será inmediato. Por otra parte, nosotros les mantendremos informados de cualquier tipo de comunicación que recibamos de los barcos que pudiera afectar a la seguridad marítima”.

En Nueva Zelanda, los directores de la Barcelona World Race fueron recibidos por Rodney Bracefield y John Seward, Training Manager y Operations Manager respectivamente del RCCNZ en Wellington. El centro neozelandés es de reciente reestructuración, aunque hereda una tradición de más de un siglo de organizar la vigilancia y los rescates en el mar. El área de responsabilidad neozelandesa va desde el anteriormente mencionado meridiano 160º E hasta casi el 130º W, otra enorme extensión de mar sobre la que los barcos de la Barcelona World Race navegarán más de 2.500  millas (4.630 km) antes de alcanzar la zona de responsabilidad chilena. 

Del mismo modo que sus colegas australianos, los expertos neozelandeses mostraron su satisfacción por el encuentro y ofrecieron la máxima colaboración. “Ha sido muy importante conocernos - declara Horeau -, sobre todo para planificar correctamente las acciones futuras desde ahora al día de la regata. Hemos de tener en cuenta que el recorrido de la Barcelona World Race pasa por el estrecho de Cook, por lo que la colaboración con los neozelandeses va a ser muy estrecha”. 

El sistema tecnológico neozelandés es el mismo que el australiano y se ha llegado al mismo tipo de acuerdo de colaboración con sus técnicos. En ambos países se ha llegado al acuerdo de que, en el caso de que hubiera alguna incidencia, la organización de la Barcelona Woorld Race se encargaría de la información a los medios de comunicación, permitiendo a los centros de rescate una plena dedicación a las labores de asistencia en el mar.

Logística para el paso de Cook

La visita a Wellington ha tenido también una especial importancia para ambos directores de la regata. El paso de la flota por el estrecho de Cook propicia, como en la anterior edición, la obtención de imágenes de los barcos. Respecto a este tema, Denis Horeau y Pere Sarquella también visitaron el Royal Port Nicholson Yacht Club para estudiar la posibilidad de instalar alguna oficina de seguimiento del paso por el estrecho de Cook y establecer las bases de la logística para los barcos y los helicópteros para la obtención de imágenes.

La posible parada de los barcos en Wellington por motivos técnicos también fue contemplada por los directores de la regata. Horeau y Sarquella vistaron la Chaffers Marina, donde atracaron los barcos que se detuvieron en Wellington durante la pasada edición (el Hugo Boss, el Temenos II y el Mutua Madrileña) para comprobar las instalaciones y trataron con Tim Brooks, el Events Project Manager del ayuntamiento, los pormenores de la posible presencia de los barcos de la regata. A este respecto, los responsables de la Barcelona World Race visitaron también los astilleros Hakes Marine, en cuyas instalaciones se construyeron el Aviva y el Ecover, entre otros barcos de la más alta tecnología, para planificar al máximo la asistencia técnica a los posibles equipos que la tuvieran que necesitar. “Se trata de que todo quede bien planificado - explica Sarquella - y establecer las bases de una sólida colaboración para la próxima edición y para el futuro de la regata”. 

Este proceso se completará con la visita de Denis Horeau a las sedes de los centros de salvamento de Chile y Argentina a finales de este mes de febrero. El objetivo va a ser el mismo que en Australia y Nueva Zelanda. Para el director de regata de la Barcelona World Race el conocimiento y el mutuo reconocimiento con estos centros marítimos es fundamental para garantizar un futuro seguro para la vuelta al mundo y desarrollar la vela oceánica con las máximas garantías de colaboración internacional: “Es preciso conocernos, agradecerles el trabajo realizado en la historia de la regata oceánica y establecer bases para colaborar con la máxima eficiencia en el futuro”.