
Moral alta en Funchal.
© Anton Garrote / FNOB
A 24 horas de la salida de la segunda etapa, los seis solitarios del Equipo Mini GAES Solidaria velan armas y sacan conclusiones técnicas para afrontar la larga travesía hasta Salvador Bahia.
La estancia en Funchal ha sido intensa para los navegantes de la Charente-Maritime Bahia Trasnsat 6,5. El lógico descanso para recuperarse de la primera etapa se ve habitualmente alterado por las reparaciones que la mayoría de regatistas suelen estar obligados a realizar tras una etapa que acostumbra a ser dura. Ésta lo ha sido en sus comienzos en el golfo de Vizcaya y luego a lo largo de la costa del Portugal, con viento duro de componente norte y oleaje formado que son siempre la causa de un amplio abanico de averías que suelen centrarse en el aparejo y, especialmente desde hace una década, en la timonería.
Los seis miembros del equipo Mini GAES Solidaria han sufrido una serie de percances en el material que se ajusta a la estadística. Todos los problemas ha sido reparados durante estos 12 días en Funchal bajo la dirección de Antón Garrote, Subdirector del Equipo GAES Solidaria. He aquí un resumen de los significativos:
Los timones, un azote que no cesa
El principal problema de toda la flota está siendo las averías en los timones. Un 20% de los barcos llegados en la primera etapa han sufrido serios daños en los mismos. Entre los españoles, Anna Corbella fue la primera en romper una de las palas en su primera noche en el golfo de Vizcaya. Anna, que la noche anterior había perdido su spi mediano al meterlo en el agua, sudó para sacar la pala rota de su cajera y poder instalar la de repuesto, pero lo logró y llegó a Funchal sin más contratiempos en la timonería. Anna ha instalado un timón nuevo y ha repasado a fondo anclajes y cajeras.
Gerard Marín sufrió una grieta en una pala que estuvo amenazándole durante la mayor parte de la etapa. En cuanto aumentaba la presión sobre el apéndice, éste se flexionaba peligrosamente en cada orzada o arribada, por lo que Gerard se vio obligado a reducir su velocidad en muchas ocasiones. Durante estos días ha reforzado las palas, mejorado los anclajes e incorporado una pala de repuesto.
Pero el que más graves problemas ha tenido con los timones es Toni Weijl. Primero rompió una pala que pudo cambiar por la de repuesto, pero a costa de una larga noche de trabajo con viento de más de 20 nudos y olas muy grandes que dificultaban sus operaciones. Luego le falló el pasador de la biela de la pala, que tenía 6 mm de diámetro. Más tarde la segunda pala sufrió una grieta, pero logró llegar a Funchal gracias a que pudo navegar en una amura que hacía trabajar la pala buena. Toni ha instalado dos palas nuevas, provenientes del mismo molde que las anteriores, pero más resistentes (son las usadas por los actuales Zero) y ha incorporado pasadores de 10 mm.
El boquete de Juan Carlos y los problemas de pilotos de Hugo y Joel
La avería más espectacular, por lo menos por su trascendencia mediática inmediata fue el boquete que sufrió Juan Carlos Sanchis en su proa. La reparación por parte de su equipo de tierra en La Rochelle fue perfecta y el ibicenco nada más ha tenido que preocuparse de pulirla y comprobar el buen estado del laminado. Finalmente Juan Carlos ha sido bonificado con ocho horas, aunque si se tiene en cuenta que se vio obligado a salir de la bahía de La Rochelle a contracorriente y con mucho menos viento, estas ocho horas podrían perfectamente haber sido unas 10 (Ver notícia). De todos modos, Juan Carlos se muestra satisfecho, ha olvidado el incidente y sólo piensa en ir a tope en la segunda etapa.
Hugó Ramón ha tenido, como Joel Miró, algunos problemas con sus pilotos automáticos. Hugo rompió además la caña al enredársele con la escota en una trasluchada; pudo repararla con unos sables de repuesto. Joel sufrió además problemas con su batería de metanol que dejó de funcionar y le obligó a pasarse muchas horas a la caña, siendo ésta una de las razones por las que se acercó a la costa de Portugal buscando menos viento, cuando todos creíamos que era una opción táctica basada en la meteorología.
Conclusiones, reflexiones y pruebas
Si Juan Carlos tiene motivos para estar satisfecho del comportamiento de su barco - su espectacular remontada lo demuestra sin paliativos - Anna aún más. Con su Ulisses ha demostrado que el secreto de una buena regata es la preparación con método y tiempo. La primera española que compite en la Mini-Transat ha navegado con un diseño de 2002 superando a barcos de última generación y con unas condiciones que, a priori, no parecían favorecerlo. Según Anna, la decisión de reducir la superficie de la mayor (de 34 a 29 m2) ha sido decisiva: el barco se ha equilibrado y se ha sido más manejable con viento duro.
Gerard y Toni no han tenido el tiempo de Anna para preparar sus barcos y esto lo han notado. Gerard llegó a Funchal preocupado por el asiento de su barco con portantes duros: la proa se le clavaba demasiado en el agua, lo que reducía su velocidad y creaba situaciones peligrosas para el aparejo. Tras algunas pruebas en Funchal, el navegante catalán ha decido retrasar el palo para lograr un mejor equilibrio.
Por delante 3.100 milas para volverlo a poner todo a prueba. Es la estimulante historia técnica de la regata oceánica.
Santi Serrat
sserrat@fnob.org