El gran éxito de participación que ha tenido el Programa Educativo “21 días en 21 pies, una aventura en solitario en el Atlántico”, en la cual más de 3.000 niñas y niños han seguido a nuestros navegantes de Base Mini FNOB a la regata Mini Transat, está teniendo estos días la mejor conclusión que podíamos imaginar. Los navegantes acuden personalmente en los centros educativos que los han apadrinado para agradecerles su apoyo y explicarles de primera mano su experiencia. Sin duda, la mejor manera de propiciar que se conviertan en practicantes de vela y, porque no, participen en una regata como la Mini Transat dentro de unos años.

Los 12 deportistas de Base Mini Barcelona FNOB que han participado a la Mini Transat 2021 ya han vuelto a casa y han empezado a visitar los centros educativos que han participado en el proyecto. Nuestros navegantes han sido apadrinados por los centros educativos, que han seguido su día a día, los han formulado preguntas, enviado dibujos, han preparado una infinidad de actividades y han podido aprender mucho de la navegación oceánica y de la cultura del mar. Cada participante llevaba a bordo un vinilo con el nombre del centro que lo apadrinaba. Todos nos han transmitido que verlo cada día a bordo era un estímulo para ellos; saber que los alumnos seguían su derrota a través del tracker de la regata los daba más fuerza para superar los momentos duros.

En la escala de la Palma, transmitimos las preguntas que se formularon durante la primera etapa a los nuestros, que respondieron una a una en una serie de videos que hemos trasladado a los centros educativos y que se publicarán en redes sociales. Se ha establecido una relación entre los navegantes y los alumnos que se ha materializado ahora en estas visitas presenciales, que han celebrado efusivamente. Además, las chicas y los chicos han tenido ocasión de mostrarlos las actividades que han hecho en clase y hacerlos un montón de preguntas.

Tanto la FNOB como el Museo Marítimo de Barcelona, organizadores del Programa, como los miembros de Base Mini que han colaborado, así como el equipo de comunicación, estamos encantados con la acogida y el resultado de este proyecto, y ya estamos trabajando en un próximo reto en el que, de nuevo, acercaremos la navegación oceánica a los jóvenes. Estamos convencidos de que esta es la mejor manera de promocionar la vela oceánica y, muy especialmente, “el espíritu del mini” y los valores positivos que le son propios: el respeto por el medio ambiente y por los rivales, la superación de los retos, el fair play y la utilización racional de la tecnología.

  

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